A mediados de abril de 2019, unos extraños seres atravesaron más de 10.000 kilómetros con el objetivo de invadir Uruguay. Criaturas saltarinas que cargaban a sus hijos en unos sofisticados bolsillos ubicados en su barriga se apoderaron rápidamente del territorio virtual sin que nadie pudiera evitarlo.

La historia comenzó la noche del viernes 5 de abril, cuando desde la cuenta de Twitter @HematxylinEosin se publicó el siguiente mensaje:

La población de Uruguay es de 3.457.000 habitantes. Solo en Australia hay 47 millones de canguros. Eso significa que si los canguros deciden invadir Uruguay, a cada uruguayo le toca pelear con 14 canguros.

En menos de diez días la publicación recibió más de 50.000 “me gusta”, fue retuiteada más de 15.000 veces y tuvo más de 200 respuestas. Además, entre el 8 y el 15 de abril la tuitera obtuvo unos 1.000 seguidores nuevos, pasando de 2.720 a 3.753.

El chiste ya se había hecho en otros lugares. Una versión de octubre de 2018 en la que a cada habitante del estado de Ohio, Estados Unidos, le tocaba pelear con cinco canguros había tenido bastante repercusión en Reddit, con más de 80.000 retuits, más de 300.000 “me gusta” y más de 1.000 comentarios. De todas formas, y teniendo en cuenta que los chistes se repiten y actualizan constantemente, esta versión tuvo un desarrollo diferente con varias particularidades.

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En los días inmediatamente siguientes, el tuit de @HematxylinEosin (la cuenta pertenece a una venezolana residente en Uruguay, según su autodescripción) recibió muchos “me gusta”, republicaciones y respuestas, y además se publicó a través de una captura de pantalla en otras redes sociales y comunidades online en las que siguió circulando, por lo que trascendió el hilo de comentarios en el que surgió. Pronto la misma tuitera expandió el chiste:

La cuestión es que en Uruguay hay 3.63 vacas por persona. Eso es un factor a tomar en cuenta. Bien se podrían entrenar a esas 3-4 vacas para luchar con al menos 4-5 canguros.

Hasta ese momento, la mayoría de las publicaciones al respecto (fuera en las respuestas al tuit o en comentarios en Facebook o Reddit) eran las habituales: comentarios graciosos, reacciones con imágenes fijas o GIF animados, imágenes y videos de canguros y links a noticias relacionadas con canguros o con invasiones de animales en distintas partes del mundo. Incluso una ilustradora argentina realizó un juego casual en que un uruguayo camina por una calle (que parece de Colonia del Sacramento) mientras pelea contra canguros.

Podemos hacernos una idea de la relevancia de la publicación en internet verificando el interés de la búsqueda “canguro” en Google Trends. En la semana posterior a la publicación original dicho término tuvo el máximo interés desde el lanzamiento del motor de búsqueda en 2004, interés semanal que fue nueve veces mayor que el promedio de los 12 meses anteriores y cuatro veces más grande que el máximo del período teniendo como auge el 13 de abril, cuando recibió diez veces más interés que los días anteriores, para luego bajar rápidamente en los días siguientes.

La herramienta Google Trends muestra las tendencias cuantitativas de búsqueda en el buscador Google. No muestra el número de búsquedas, sino que define el valor máximo como 100 y el resto en función de ese valor. Al aumentar el rango de búsqueda se aumenta también la apreciación. Así, al analizar 12 meses el intervalo mínimo es de una semana, y al analizar un mes el intervalo es un día.

El interés por la invasión de canguros se expandió a Argentina y, en menor medida, a otros países de la región. En el hilo de respuestas al tuit original, además de varios usuarios venezolanos, hay argentinos, peruanos y chilenos. En Google Trends se puede ver que la tendencia observada en Uruguay se da de un modo parecido en Argentina, donde también “canguro” alcanza un pico el 13 de abril para después volver a los niveles habituales.

Pero no sólo esa palabra vio crecer su interés en estos días. El 13 de abril también se dio un máximo relativo en las búsquedas en Argentina del término “Uruguay”, que, aun no siendo un máximo histórico ni anual, quintuplicó el promedio de búsquedas de los 30 días anteriores y duplicó el máximo de los 90 días anteriores. De esta forma, Uruguay volvió a ser asociado, en la internet regional, con animales un poco estrafalarios, y ya no se trataba sólo de los dinosaurios que ven en directo los triunfos de la selección de fútbol (un chiste que compara a los uruguayos con animales extintos, dado que sus principales triunfos deportivos fueron logrados hace muchos años).

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Además de la captura y republicación del tuit original, otro factor contribuyó a la expansión del chiste original. A partir del miércoles 10 hubo un cambio en las publicaciones del hilo de respuestas que rápidamente se trasladó a otros espacios en la red: los usuarios comenzaron a publicar memes.

Parece innecesario señalar la importancia de los memes en la cultura contemporánea, tan marcada por los medios digitales, pero es inevitable señalar que han pasado de ser un producto cultural de nicho a algo masivo. Para entender su potencial es fundamental tener en cuenta que son capaces de cargar mucho sentido con relativamente poca información. Esta economía semiótica se debe a que, lejos de ser las unidades discretas y autónomas de las que hablaba Richard Dawkins en El gen egoísta (1996), los memes son un objeto abierto técnica y semióticamente.

No resulta técnicamente difícil crear un meme, no sólo porque no se requiere gran dominio de herramientas de edición de imagen (de hecho es estilísticamente deseable que su gráfica esté realizada de modo rudimentario), sino porque existen innumerables recursos de producción de memes más o menos automáticos que no requieren del usuario más que unos pocos comandos, en general bastante sencillos. En la web y las tiendas de aplicaciones móviles abundan los generadores de memes que permiten que los usuarios elijan un template o plantilla preestablecida donde pueden modificar texto y agregar imágenes sin mayor esfuerzo o conocimiento técnico.

En el fundamental El lenguaje de los nuevos medios de comunicación (2005), Lev Manovich señala que el objeto digital “no es algo fijado de una vez para siempre, sino que puede existir en distintas versiones, que potencialmente son infinitas”. Esta variabilidad es consecuencia de las dos características fundamentales del objeto digital: la representación numérica (el hecho de estar compuesto por un código numérico discreto) y la modularidad (el estar compuesto por partes diferenciables que pueden operarse por separado). En el meme esta variabilidad encuentra un lugar de particular evidencia: el meme existe porque el objeto digital es variable, y es en esa variación que se realiza.

Sean Rintel señala sobre el meme en un artículo de 2013 (“Crisis Memes: the Importance of Templatability to Internet Culture and Freedom of Expression”):

[...] es un producto de la capacidad humana de separar ideas en dos niveles —contenido y estructura— y luego manipular contextualmente esa relación. La “templatización” es el proceso práctico, metódico y material en que esa manipulación contextual se expresa.

El template no sólo habilita la producción de parte de los usuarios sin dominio técnico, sino que es un factor central en la producción de memes, porque esa estructura predefinida que el usuario reconoce es uno de los elementos que permiten la potencialidad expresiva del meme a pesar de su economía de recursos. La estructura repetida no es solamente lo que nos permite hacer memes con poco esfuerzo, sino que nos da guías de lectura que nos permiten interpretarlos, tal como los cantos iniciales de La Ilíada y La Eneida, que nos introducen en el registro del poema épico, o las escenas iniciales cargadas de tecnología de Blade Runner y The Terminator, que nos introducen en el registro del cine de ciencia ficción haciéndonos comprender el marco de verosimilitud en que transcurrirá la película. Esta estructura no debe reducirse al template técnico y, para diferenciarlo del meme en tanto unidad la hemos llamado, tomando el concepto de architextualidad de Gérard Genette, “meme-arquetipo”, mediante lo que podemos diferenciar cuándo se habla de un objeto específico (“te mandé un meme”) o de uno genérico (“me gusta el meme del novio distraído”).

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Una estructura determinada, por ejemplo la del meme-arquetipo en que Homero Simpson mira a Moe sentado en su sillón (tomado del episodio “Secretos de un buen matrimonio”, de 1994), no sólo nos permite incluir un texto e incluso editar la imagen, sino que nos dice cómo tenemos que leerla. Si vimos la escena sabemos que Moe quiere declararle sus intenciones románticas a Marge aprovechando que ella está peleada con Homero y que cuando este llega a pedir perdón se produce una situación incómoda. Por lo tanto, al ver que alguien editó junto a Moe una bandera uruguaya y le puso a Homero la cara de un canguro entendemos que Uruguay está en una situación incómoda frente a los canguros. Si no se reconoce ese arquetipo hay muy pocos elementos para comprender el meme.

Sin embargo, no hace falta estar familiarizado con la escena ni con los personajes para entender el meme, ya que podemos haberlo visto previamente de forma repetida en contextos que sí hayamos comprendido. De hecho, así funcionan gran parte de los memes que no refieren a objetos de la cultura popular (series, películas, libros, etcétera), como el meme “gato asustado”, en el que basta con haber visto otro meme del mismo arquetipo o incluso haber visto varios memes compuestos por dos columnas de paneles para comprender que al texto de la izquierda le corresponde la imagen de la derecha y que la intensidad de la emoción (en este caso, el miedo) crece de arriba hacia abajo. Incluso no es necesario que la imagen de la tercera fila tenga un canguro asustado: basta con que las dos primeras fotos de la serie tengan gatos asustados para que un consumidor habitual de memes interprete que el tercero tendrá aun más miedo (por si acaso, se agrega un filtro de color que un memero puede reconocer como indicador de miedo).

Cuando no hay un arquetipo claro, la lógica de la repetición permite la creación de un meme denso humorística y expresivamente con pocos recursos mediante una referencia a un objeto de la cultura popular. Un ejemplo son los muchos memes realizados a partir de escenas de Los Simpson, como el que sustituye el rostro del reverendo Alegría por el de Pepe Mujica y que refiere a una escena del capítulo “Pregúntale a Marge”, de 1997, en la que el personaje dice: “Mandriles a mi izquierda, mandriles a mi derecha”. Si bien alguien que no reconozca la escena puede no entender muy bien el meme, para un consumidor de Los Simpson cumple una doble función: por un lado, una función expresivo-humorística (en general se produce en todos los memes), y por otro la función de autoafirmación de los consumidores (en este caso de Los Simpson), que captan plenamente las referencias a personajes y diálogos.

En 2018 catalogamos 2.782 memes publicados en distintos espacios de la web (redes sociales, páginas específicas de memes y comunidades). Casi la tercera parte (990 unidades, lo que corresponde a 35,6%) había sido realizada utilizando templates y aproximadamente la mitad (1.258, 45,2% del total) generaba sentido mediante el uso de un arquetipo o de una referencia a objetos culturales, de los cuales los más relevantes fueron Los Simpson (363), Bob Esponja (122) y las películas del universo cinematográfico de Marvel (122).

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Por otro lado, se puede observar que cuando un meme no utiliza un template ni referencias a objetos culturales sigue funcionando como objeto abierto. Es decir, aun los memes que no toman gran parte de su sentido de plantillas y arquetipos, o de series, películas o videojuegos (entre otras formas culturales) no agotan su producción de sentido en los elementos básicos que lo componen: usan fotomontajes, editan imágenes tomadas de distintos sitios (incluso combinando diferentes tipos de imágenes, como ilustraciones con fotografías o capturas de video) o resignifican imágenes descontextualizadas, ya que el meme no es un objeto técnico que permite su edición y copia, sino un objeto semiótico que establece relaciones intrínsecas entre los distintos elementos que lo componen y relaciones extrínsecas con diferentes elementos y referencias contextuales de diversa naturaleza, como vínculos con hechos sociales, noticias de actualidad u otros elementos de la cultura (textos, imágenes, refranes, música, etcétera).

Además de los arquetipos y las referencias, una de las principales formas en las que los memes construyen su sentido es apelando a imaginarios, ideas o discursos sociales que circulan por diferentes medios, como internet, la televisión o la radio, o el contacto “cara a cara”. En comunidades como la argentina Taringa! y las estadounidenses 4chan y Reddit, así como en las redes sociales, es muy común encontrar memes que apelan a fórmulas discursivas de la política. En espacios de Argentina se encuentran las fórmulas orales “se robaron todo” o “Macri gato”, así como fórmulas conceptuales que refieren a los simpatizantes de Cristina Fernández como consumidores de choripán o a que Mauricio Macri abandonará la Casa Rosada en helicóptero. También es común encontrar fórmulas semejantes en memes sobre deportes, como el ya mencionado sobre los uruguayos como dinosaurios del fútbol.

Lo mismo sucedió con los chistes y memes sobre la invasión de canguros a Uruguay, donde se puede observar no sólo la forma en que extranjeros residentes perciben al país (@HematxylinEosin dice que “conociendo a los uruguayos es probable que terminen haciendo cualquiera de estas dos cosas: 1. Siendo amigos de los canguros o 2. Haciendo milanesa de canguro”), sino también el imaginario sobre los uruguayos que se construyó en la región, ya que gran parte del desarrollo del chiste y en particular de los memes se produjo en Argentina.

Llaman la atención los personajes que se utilizan como metonimia de lo uruguayo. En los memes realizados en Argentina encontramos imágenes de José Mujica, Jaime Roos, Eduardo Galeano y Luis Suárez (algunos de ellos son personalidades que los argentinos suelen identificar con Uruguay también en otros contextos).

Otro elemento destacado es la caracterización del habla uruguaya. A continuación vemos un meme que muestra a Jaime Roos con termo y mate mientras, emulando al teniente coronel William Bill Kilgore y su amor por el olor a napalm por las mañanas en Apocalypse Now, dice que ama el olor a asado de canguro en las mañanas, y lo introduce con la frase “Bo ¿olés eso botija?”.

En el meme del gato asustado la serie va señalando el miedo de soldados invasores al escuchar que el entorno natural parece hablar en el idioma del país invadido. Entonces, si la selva en la que están los estadounidenses habla vietnamita y la tundra en la que están los rusos habla finés, al decir que la pradera en la que están los uruguayos dice “salado, bo” se está indicando que esas no solamente son palabras del dialecto uruguayo, sino que son palabras de un posible idioma uruguayo. Y si existe, al menos imaginariamente, ese idioma uruguayo, “bo” sería una palabra muy importante, ya que es un elemento recurrente en estos memes.

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Además de “bo”, cuando Mujica dice “Bo’ no podemo’ deja que esto bicho no’ invadan” se introduce un tercer elemento de ese imaginario idioma de los uruguayos: la aspiración de las consonantes finales y el “comerse las eses”. Son fenómenos lingüísticos bastante característicos del territorio uruguayo, pero sobre todo es notorio que contrastan fuertemente con la muy acentuada pronunciación de las eses en algunas regiones de Argentina.

El imaginario argentino sobre Uruguay también está conformado por ciertas fórmulas acerca de las características personales o de la relación de los argentinos y los uruguayos. Además de la frienemistad, en la que Uruguay y Argentina son hermano menor y hermano mayor que mantienen una rivalidad deportiva pero también se guardan afecto, aparece la idea de que los uruguayos se apropian de elementos culturales de otros. Esto queda claro cuando el perro que simboliza a Uruguay sale corriendo al grito de “el mate es uruguayo”, y de un modo más claro cuando se pone a Mujica a decir “ya no’ adueñamo del mate, el dulce de leche y de gardel”.

Tal como sucede con una lengua o en cualquier otro sistema natural de producción de sentido, no basta con conocer y manejar a la perfección los diferentes elementos que componen un meme (imágenes, palabras, referencias a películas, etcétera) para entenderlo completamente en sus múltiples niveles referenciales, sino que también es necesario que el usuario participe activamente en una comunidad semiótica, lo cual le demanda un saber expresivo que le permita individualizar sus capacidades y su conocimiento del mundo y del conjunto de reglas de formación en una actividad de producción de sentido, de acuerdo con Eugen Coșeriu (en Lecciones de lingüística general).

De esta manera, al mismo tiempo que es necesario tener conocimientos específicos para producir y consumir memes, una vez dentro de la comunidad semiótica se obtiene el saber necesario para interpretar nuevas formas, aun cuando no se conozca el arquetipo o las referencias. Un ejemplo es lo que sucede con el meme del gato asustado. Como se dijo antes, incluso si no se reconoce el arquetipo específico del meme, el saber expresivo derivado de la participación en la comunidad productora y consumidora de memes hace que el usuario entienda que hay una correspondencia en el eje horizontal y una serie creciente en el vertical, es decir que, pese a no conocer el caso, se reconocen patrones de lectura.

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Algo semejante pasa con los memes de etiquetado de imágenes, como el que representa el enfrentamiento entre los uruguayos y los canguros mediante una imagen de la Batalla de los Bastardos de un episodio de 2017 de la serie Game of Thrones, a la que se agregan vacas como el factor que decide la batalla a favor de los uruguayos. Además de la referencia a un capítulo reconocido de una serie muy exitosa, este meme presenta un desafío interpretativo adicional: es una imagen un poco confusa a la que se superponen fragmentos de texto sin una función clara. A diferencia del meme del gato asustado, aquí no hay ningún elemento formal explícito que guíe la interpretación, pero al mismo tiempo cualquier miembro de la comunidad semiótica entenderá que esos textos superpuestos están identificando a los diferentes elementos de la imagen.

En estos dos casos el elemento que define la estructura es explícito: hay elementos que componen la imagen (sea la disposición de los paneles o las etiquetas sobre los elementos) que guían la lectura, pero si observamos todo el conjunto de memes se ve que hay un elemento adicional que funciona como arquetipo de la lectura de modo implícito: la invasión de canguros a Uruguay. De esta forma, aparece un nuevo elemento que se conjuga con los anteriores para la producción e interpretación de los memes.

Podría decirse que el chiste de los canguros opera de un modo semejante a los chistes sobre la forma de hablar de los uruguayos o los referidos a la apropiación del mate y el dulce de leche, pero esos elementos han circulado ampliamente fuera del ámbito de los memes antes de ser tomados por ellos. Sin embargo, a pesar de que el chiste se inició como una publicación y no como un meme, la invasión de canguros se convirtió en un fenómeno masivo a partir de los memes. De hecho, como muestran los datos de Google Trends, el fenómeno alcanzó el momento de mayor interés justamente luego del surgimiento de los memes.

La invasión de canguros se convirtió en un elemento más relevante que el chiste inicial y fue incorporado no ya al saber expresivo de la cultura rioplatense (como indudablemente lo son los chistes sobre la manera de hablar), sino al saber expresivo de la comunidad creadora de memes, configurándose no como una referencia cultural externa, sino como un arquetipo. No se trata, sin embargo, de un arquetipo con estructura explícita o formal, como serían los templates o incluso la mayoría de los formatos de memes que no utilizan templates pero sí elementos estructurantes explícitamente presentes (las referencias, los etiquetados), sino como un arquetipo conceptual que no requiere más que la mención de las partes en disputa (uruguayos, canguros, a veces vacas), sin referencia a la disputa en sí para expresar el conflicto bélico.

El desarrollo de la llamada “web 2.0” o “web como plataforma”, en palabras de Tim O’Riley, permitió que los usuarios —que en la web temprana no eran más que consumidores— comenzaran a producir contenidos. Gracias a foros y comunidades, a redes sociales y sitios de streaming como Youtube, y también a páginas de podcasts, más los servicios de blogueo como Blogger y Wordpress o las herramientas de diseño web de Wordpress.org o Joomla, la web es cada vez más algo creado por usuarios que no tienen conocimientos técnicos en profundidad.

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Sin embargo, Kristin Arola señala (en “The Design of Web 2.0: the Rise of the Template, the Fall of Design”, de 2010) que la web como plataforma tiene como consecuencia la pérdida de agencia en el diseño de parte de los usuarios y, por lo tanto, la pérdida de la conciencia de la capacidad expresiva de estos. Los usuarios pueden publicar contenido en Facebook, Twitter o Reddit, pero los elementos de diseño (incluso los tipográficos) están predefinidos por la plataforma. De un modo semejante, en un gestor de contenido como Blogger (o las distintas versiones de Wordpress) los usuarios realizan su página personal utilizando templates brindados por la plataforma o creados por terceros (que, más allá de las diferencias, no se alejan de unos pocos formatos), por lo que no son invitados a problematizar el diseño como elemento expresivo y definitorio de la navegación; sólo pueden cambiar colores o agregar imágenes. Y como la cultura pasa cada vez más por estos espacios de la web, pareciera que la única actividad expresiva fuera el llamado “contenido” y que el diseño (la forma) careciese de potencialidad comunicacional y semiótica.

En este contexto de “templatización cultural”, y si bien recurren sistemáticamente a estructuras predefinidas para producir sentido, los memes están lejos de ser un fenómeno cultural meramente repetitivo, y su producción no es una actividad mecánica. Mientras que en las redes sociales no se problematiza la restricción en términos visuales (pensemos en las notas de Facebook, que, si bien permiten que el usuario tome algunas decisiones básicas de diseño, casi no son utilizadas), la actividad creativa en los memes se basa justamente en la problematización de la estructura sobre la que se genera ese “contenido”.

Al crear un meme, el usuario es consciente de las potencialidades del arquetipo o la referencia y de cuáles son las relaciones que estos establecen con los elementos que utilizará. Por ejemplo, cuando se identifica a Uruguay como ese Apollo Creed derrotado por Ivan Drago/Canguro y a las vacas que vienen al rescate como Rocky Balboa (en la página anterior) no solamente se están eligiendo elementos semánticos, sino que se los está colocando de modo reflexivo en la estructura preexistente. Del mismo modo, al consumir el meme los usuarios también llevan adelante esa práctica reflexiva sobre el template, algo que en general no se hace sobre los sitios web que se visitan y las publicaciones en redes sociales que se leen.

Es que, tal como en muchas otras actividades creativas (desde la poesía en verso hasta los juegos de rol), en los memes esa estructura previa que delimita la actividad creativa no funciona como una restricción a la capacidad expresiva sino como lo contrario, como el sustento de la producción de sentido.