“Dios bendiga a América y a nuestros amigos de Occidente”, solía decir Ibrahim Rugova, primer presidente de Kosovo, al finalizar sus discursos antes, durante y después de la guerra que entre 1998 y 1999 enfrentó a la sociedad albano-kosovar con el ejército yugoslavo de Slobodan Milošević. El conflicto tendría un desenlace victorioso para los kosovares gracias a la ayuda de la administración estadounidense, entonces presidida por Bill Clinton, y sus socios en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Tras 78 días de bombardeos, consiguieron expulsar a las fuerzas militares serbias e impedir así una segura limpieza étnica, como las que ya se habían producido en las ex repúblicas yugoslavas de Bosnia y Herzegovina y Croacia.

Klinton Bajgora, de 13 años, sentado entre sus padres, junto con su familia, en su casa en la zona rural de Podujevo, al noreste de Kosovo. Le pusieron Klinton en honor a Bill Clinton, hacia quien su padre siente una gran devoción. Klinton fue el primer hijo varón nacido después de la guerra.
Klinton Bajgora, de 13 años, sentado entre sus padres, junto con su familia, en su casa en la zona rural de Podujevo, al noreste de Kosovo. Le pusieron Klinton en honor a Bill Clinton, hacia quien su padre siente una gran devoción. Klinton fue el primer hijo varón nacido después de la guerra.

La frase de Rugova quedó grabada en el subconsciente colectivo, y sería repetida incesantemente, incluso al día de hoy, como verbalización del sentimiento que el pueblo kosovar ha desarrollado hacia Estados Unidos desde entonces. El propio embajador de Estados Unidos en Pristina, Greg Delawie, definía Kosovo en unas declaraciones de 2016 como “el país fuera de Estados Unidos más proamericano del mundo”. La afección se mantiene en momentos en que el país celebra un aniversario de peso: el 10 de junio de 2019 se conmemoran 20 años del fin del conflicto, y en 2018 fue el décimo aniversario de su independencia, declarada el 17 de febrero de 2008 y reconocida ya por 114 países.

Agim Rexhepi, presidente de la Asociación de Amigos de América en Kosovo, en su oficina en Pristina, donde cuelgan algunas de las cartas de agradecimiento de Bill Clinton por su labor de defensa de la imagen de Estados Unidos en la región. La asociación recibe ayuda económica desde Estados Unidos para su mantenimiento. Rexhepi fue el promotor de la instalación de una estatua de Clinton en Pristina.
Agim Rexhepi, presidente de la Asociación de Amigos de América en Kosovo, en su oficina en Pristina, donde cuelgan algunas de las cartas de agradecimiento de Bill Clinton por su labor de defensa de la imagen de Estados Unidos en la región. La asociación recibe ayuda económica desde Estados Unidos para su mantenimiento. Rexhepi fue el promotor de la instalación de una estatua de Clinton en Pristina.

El gesto que ejemplifica de mejor manera esta devoción probablemente sea la instalación en Pristina de una estatua de bronce de Bill Clinton, con su brazo izquierdo levantado, mientras que en el derecho sujeta un portafolio en el que se puede leer su nombre y la fecha en que la OTAN comenzó los bombardeos sobre Yugoslavia, el 24 de marzo de 1999.

Hillari Alidema, de Pozharan, pueblo al sur de Kosovo, debe su nombre al aprecio de su abuelo por Hillary Clinton.
Hillari Alidema, de Pozharan, pueblo al sur de Kosovo, debe su nombre al aprecio de su abuelo por Hillary Clinton.

El propio Clinton, convertido en héroe nacional, estuvo presente en la ceremonia de inauguración, el 1º de noviembre de 2009, y sus palabras mostraban una mezcla de incredulidad y agradecimiento. “Nunca imaginé que se fuese a hacer en ningún lugar una estatua de mí así de grande. Esta mañana, cuando hablé con mi mujer, me dijo que debo hacerme una foto delante de la estatua y enviársela, para asegurarse de que es verdad y que no lo he inventado”, decía entonces ante una multitud que se aglutinaba frente a él en una de las principales avenidas de la ciudad, que además lleva su nombre: Bulevardi Bill Klinton.

A Rilind Bytyçi (Kosovo, 1939) se lo conoce como “Australiani”, debido a que en 1960 emigró a Australia. Siempre mantuvo un fuerte vínculo con su país, y llegó a colaborar desde la distancia con la organización militar de los albano-kosovares. A principios de la década de 1990 decidió regresar para unirse al Ejército de Liberación de Kosovo, y participó en la guerra como comandante de una de las brigadas. Esto le costaría el asesinato de uno de sus hijos. Después de la guerra decidió trasladarse definitivamente a Kosovo, donde ahora vive. “Si no fuera por América, ninguno de nosotros estaría aquí hoy”, señala.
A Rilind Bytyçi (Kosovo, 1939) se lo conoce como “Australiani”, debido a que en 1960 emigró a Australia. Siempre mantuvo un fuerte vínculo con su país, y llegó a colaborar desde la distancia con la organización militar de los albano-kosovares. A principios de la década de 1990 decidió regresar para unirse al Ejército de Liberación de Kosovo, y participó en la guerra como comandante de una de las brigadas. Esto le costaría el asesinato de uno de sus hijos. Después de la guerra decidió trasladarse definitivamente a Kosovo, donde ahora vive. “Si no fuera por América, ninguno de nosotros estaría aquí hoy”, señala.

La estatua no es el único símbolo del extendido sentimiento de gratitud, ni Bill Clinton el único beneficiario. Varias escuelas, centros deportivos, calles o avenidas de todo el país han sido nombradas en honor a personalidades como Madeleine Albright, secretaria de Estado de Bill Clinton, Eliot Engel, congresista estadounidense, Goerge Bush, ex presidente norteamericano, o incluso algunos ex primeros ministros de algunos países miembros de la OTAN, como Tony Blair, ex primer ministro de Reino Unido especialmente querido en el país.

Eddie Steven es el hijo del propietario del California Resort, una piscina y complejo de ocio en las afueras de Pristina. Nació y vive junto a su familia en California, adonde su madre llegó en la década de 1990 como refugiada y comenzó una nueva vida. Con los años, decidió invertir su dinero en la construcción de este parque recreativo. Cada verano, toda la familia se muda a Kosovo para disfrutar del complejo, al que asisten cientos de personas diariamente.
Eddie Steven es el hijo del propietario del California Resort, una piscina y complejo de ocio en las afueras de Pristina. Nació y vive junto a su familia en California, adonde su madre llegó en la década de 1990 como refugiada y comenzó una nueva vida. Con los años, decidió invertir su dinero en la construcción de este parque recreativo. Cada verano, toda la familia se muda a Kosovo para disfrutar del complejo, al que asisten cientos de personas diariamente.

Las sucesivas administraciones estadounidenses, con George Bush, Barack Obama y el actual presidente, Donald Trump, han sabido sostener el agradecimiento de la sociedad kosovar, manteniendo un rol protector hacia Kosovo, basado en profundos vínculos tanto económicos como militares. Desde 1999 están estacionadas en el país entre 600 y 700 tropas estadounidenses como parte de la misión de paz de la OTAN. La base militar de Bondsteel, al sur de Kosovo, llegó a ser presentada por el gobierno estadounidense tras su construcción, en junio de 1999, como “la mayor base militar de Estados Unidos en el exterior desde la guerra de Vietnam”. Por entonces, llegó a albergar a más de 6.000 efectivos.

Arlind Basha luce en su brazo izquierdo un tatuaje que hace referencia a la identidad albano-kosovar. El águila es un símbolo patriótico tanto para los albaneses como para los estadounidenses, aunque la versión albanesa tiene dos cabezas.
Arlind Basha luce en su brazo izquierdo un tatuaje que hace referencia a la identidad albano-kosovar. El águila es un símbolo patriótico tanto para los albaneses como para los estadounidenses, aunque la versión albanesa tiene dos cabezas.

No obstante, esta base militar ha estado envuelta en la polémica. En 2002 el comisario de derechos humanos del Consejo de Europa, Álvaro Gil-Robles, denunció, tras una visita a las instalaciones, la existencia de un centro de detención norteamericano similar al de Guantánamo. En una entrevista concedida al periódico Le Monde en 2015, lo describía así: “Había pequeñas barracas de madera, rodeadas de alambradas de espino, con 15 o 20 prisioneros vestidos con monos naranjas, como los de Guantánamo. Entre los detenidos había cuatro norafricanos sin afeitar que leían el Corán y estaban aislados unos de otros. No pude hablar con ellos y todo aquello me pareció muy sospechoso. Quien dirigía aquello era un asesor que venía de Guantánamo”. A los pocos meses de la apertura de investigaciones el centro sería cerrado y esto daría lugar a un cambio en el procedimiento para las detenciones de la KFOR, fuerza militar multinacional liderada por la OTAN que ingresó en Kosovo el 12 de junio de 1999.

Jashar Jashari, de 22 años, trabaja como entrenador de boxeo en el Kickbox Rigoro Gym Prishtina, y compite en ligas nacionales de este deporte. Su sueño es ser boxeador profesional, pero sabe que en Kosovo jamás podrá cumplirlo, ya que en ese país este deporte no tiene respaldo popular. Por ello espera poder trasladarse pronto a Estados Unidos.
Jashar Jashari, de 22 años, trabaja como entrenador de boxeo en el Kickbox Rigoro Gym Prishtina, y compite en ligas nacionales de este deporte. Su sueño es ser boxeador profesional, pero sabe que en Kosovo jamás podrá cumplirlo, ya que en ese país este deporte no tiene respaldo popular. Por ello espera poder trasladarse pronto a Estados Unidos.

Aun así, estos hechos no tuvieron ninguna repercusión en las relaciones entre la administración estadounidense y el gobierno kosovar, que siempre ha visto con buenos ojos la presencia militar de Estados Unidos en su territorio. En la actualidad existe un hermanamiento entre la Guardia Nacional Americana de Iowa y las Fuerzas de Seguridad Kosovares, con el objetivo de preparar al país para el día en que sea autorizado por la comunidad internacional a tener un ejército propio.

El alcalde de Llashticë, al sureste de Kosovo, así como toda su familia, es especialmente fanático de Estados Unidos. Ha invertido miles de euros en los últimos años para decorar todo el pueblo con banderas estadounidenses y carteles que hacen referencia a diferentes momentos del desarrollo de la guerra en la que Estados Unidos jugó un papel clave.
El alcalde de Llashticë, al sureste de Kosovo, así como toda su familia, es especialmente fanático de Estados Unidos. Ha invertido miles de euros en los últimos años para decorar todo el pueblo con banderas estadounidenses y carteles que hacen referencia a diferentes momentos del desarrollo de la guerra en la que Estados Unidos jugó un papel clave.

A pesar de su declaración de independencia, Kosovo se mantiene como un país tutelado por la comunidad internacional y aún no ha sido reconocido como Estado independiente por la ONU, dado el veto que Rusia, aliado de Serbia y defensor de sus intereses en esta institución, ha ejercido en las ocasiones en que esta posibilidad se ha planteado.

Pizzería y estación de servicio USA-H, en la carretera entre Pristina y Peć, en el oeste de Kosovo. Su nombre hace referencia a las iniciales de los tres hermanos que lo dirigen, aunque el orden de los acrónimos es intencional.
Pizzería y estación de servicio USA-H, en la carretera entre Pristina y Peć, en el oeste de Kosovo. Su nombre hace referencia a las iniciales de los tres hermanos que lo dirigen, aunque el orden de los acrónimos es intencional.

El reparto de las zonas de influencia en los Balcanes derivado de la Guerra Fría entre Estados Unidos y la antigua Unión Soviética, ahora Rusia, se mantiene presente en las relaciones entre Kosovo y Serbia, prácticamente inexistentes al día de hoy. Geoestratégicamente los Balcanes ocupan una posición privilegiada en Europa, y esto queda reflejado en esos ejes de poder.

Imagen del salón de Ruzhdi Kuçi, conocido como “Amerikani” debido a su especial devoción por Estados Unidos. Su casa, en Ferizaj, al sur de Kosovo, está completamente decorada con motivos relacionados con Estados Unidos, como estos retratos de los diferentes líderes políticos que admira, tanto estadounidenses como kosovares. En su furgoneta tiene un mástil con una bandera estadounidense de un metro de extensión, siempre presente.
Imagen del salón de Ruzhdi Kuçi, conocido como “Amerikani” debido a su especial devoción por Estados Unidos. Su casa, en Ferizaj, al sur de Kosovo, está completamente decorada con motivos relacionados con Estados Unidos, como estos retratos de los diferentes líderes políticos que admira, tanto estadounidenses como kosovares. En su furgoneta tiene un mástil con una bandera estadounidense de un metro de extensión, siempre presente.

La llegada de Donald Trump a la Casa Blanca y su aparente buena relación con Rusia supusieron todo un revuelo en la región. La campaña electoral estadounidense fue seguida con cautela desde Kosovo, donde Hillary Clinton, quien ya se había ganado el cariño del pueblo albano-kosovar en los años 90, era la gran favorita. Sin embargo, por primera vez la población serbo-kosovar se posicionaba del lado de uno de los candidatos, llegando a hacer campaña en favor de Trump entre la diáspora serbia que vive en Estados Unidos. En el norte de Kosovo, cuyos residentes, mayoritariamente de etnia serbia, todavía se aferran a las instituciones serbias, la victoria de Trump se celebró con festividades y vítores. Sin embargo, Donald Trump no ha dado hasta ahora ninguna señal de cambio en los intereses de Estados Unidos sobre la región, y esto ha calmado los ánimos entre la población kosovar, que no obstante sigue con cautela cualquier posible paso que el nuevo gobierno estadounidense pueda dar con respecto a ellos.

Restaurante Route 66 en Pristina, capital de Kosovo.
Restaurante Route 66 en Pristina, capital de Kosovo.

Ruzhdi Kuçi, conocido como “Amerikani” y vecino de la localidad de Ferizaj, al sur de Kosovo, afirma no tener miedo por posibles cambios durante el gobierno de Trump. “A pesar de todo, Trump también es americano, ¿no?”, afirma con esperanza. Kuçi es probablemente una de las personas que más muestras da de su fervor por Estados Unidos. Su salón está decorado con banderas americanas que cubren las paredes. Sobre su televisor, los retratos de varios líderes nacionales albano-kosovares, como el propio Ibrahim Rugova, se entremezclan con los retratos de Bill Clinton, George Bush o Abraham Lincoln, junto a las palabras thank you, en albanés faleminderit. Probablemente no haya nadie en Estados Unidos que pueda colgar en la pared de su casa una fotografía de Bill Clinton junto a una de George Bush y sentir admiración hacia ambos. Sin embargo, para Kuçi ambos son estadounidenses, y eso es suficiente.

Amigos celebran la despedida de uno de ellos, que pronto se trasladará a Estados Unidos para trabajar, en un bar de Pristina. Son varias las empresas, asociaciones e instituciones estadounidenses que mantienen vínculos económicos y laborales con Kosovo, lo cual hace que muchos kosovares tengan acceso relativamente sencillo a Estados Unidos.
Amigos celebran la despedida de uno de ellos, que pronto se trasladará a Estados Unidos para trabajar, en un bar de Pristina. Son varias las empresas, asociaciones e instituciones estadounidenses que mantienen vínculos económicos y laborales con Kosovo, lo cual hace que muchos kosovares tengan acceso relativamente sencillo a Estados Unidos.

“Aunque no hable inglés, yo me siento americano. Nunca tendré suficientes palabras de agradecimiento por lo que Estados Unidos hizo por nosotros. Si no llega a ser por ellos, ninguno de nosotros estaría aquí hoy. Dios bendiga a América”, señala. Su dios es Alá, como el de 90% de la sociedad kosovar, un país de mayoría musulmana, pero este tampoco parece ser un impedimento para sentir un rechazo irremediable hacia Trump, a pesar de sus políticas antiinmigración que afectan especialmente a países de mayoría musulmana.

Agim Vatovci padece de enanismo, lo que le supuso muchas limitaciones durante gran parte de su vida. Tras la guerra, una de las muchas ONG estadounidenses que se instalaron en Kosovo lo ayudó a integrarse laboralmente. Actualmente trabaja en la oficina de correos de Pristina. Con frecuencia viste motivos norteamericanos en corbatas, moñas o gorros; es bien conocido por ello en la ciudad de Vushtrri, donde reside junto a su familia.
Agim Vatovci padece de enanismo, lo que le supuso muchas limitaciones durante gran parte de su vida. Tras la guerra, una de las muchas ONG estadounidenses que se instalaron en Kosovo lo ayudó a integrarse laboralmente. Actualmente trabaja en la oficina de correos de Pristina. Con frecuencia viste motivos norteamericanos en corbatas, moñas o gorros; es bien conocido por ello en la ciudad de Vushtrri, donde reside junto a su familia.
Un vehículo de la KFOR circula por una de las carreteras de Peć, frente a un edificio propiedad del ex vice primer ministro de Kosovo Ramiz Kelmendi, uno de los empresarios más adinerados del país, que siente una gran estima hacia Estados Unidos y posee varias propiedades que imitan al Congreso estadounidense.
Un vehículo de la KFOR circula por una de las carreteras de Peć, frente a un edificio propiedad del ex vice primer ministro de Kosovo Ramiz Kelmendi, uno de los empresarios más adinerados del país, que siente una gran estima hacia Estados Unidos y posee varias propiedades que imitan al Congreso estadounidense.
Estatua de Bill Clinton en Pristina.
Estatua de Bill Clinton en Pristina.

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