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Marcelo Silveira

Joven Wodaabe.Foto: Leboucher-Ana, Afp

Los riesgos del viaje

En noviembre del año pasado el viaje de Francisco a África significó el punto más alto de la épica mediática construida alrededor de un papa que restituyó el lustre de "celebrity" internacional. Es de la cobertura mediática del viaje que me permito una lectura secular. Dicho esto, para no mezclar papas con boniatos, largo sin embargo los zapallos que siguen esperando acomodarse solitos en el carro.
Juliana Awada y Mauricio Macri, la mañana de su asunción, en la entrada de la Casa Rosada, Buenos Aires. Foto: Santiago Mazzarovich

La mosca y la sopa

Desde que Mauricio Macri ganó el balotaje me pregunto hace cuánto que la Rosada no tenía un inquilino salido tan claramente de las filas de los propietarios: el nuevo presidente es hijo de un sector privilegiado de los tanos industriosos que mezclaron el cocoliche inmigrante con el acento cajetilla, un pelechar de burguesía que en el correr del siglo XX a la vez desplazó y se alió a grupos de la oligarquía tradicional argentina, de la que salían los doctores que gobernaban el país a punta de apellidos.
Foto: David Fernández, EFE

Diseño de interiores

El kirchnerismo llegó a gobernar el país justo en el momento en que el poder de las regiones que crearon la Argentina llegó al punto caramelo del descalabro, con un presidente cordobés que venía de gobernar a los porteños (toda una síntesis, Fernando de la Rúa). Afincados en Santa Cruz, Néstor Kircher y Cristina Fernández fueron los primeros presidentes que construyeron su poder desde esas regiones que la Argentina creó.
Foto: s/d de Autor

La dinámica de lo impensado

La “dinámica de lo impensado”, si me conceden una coda abrupta y al voleo (que para eso estamos), puede ser una buena definición de cómo se percibe en general la política argentina desde Uruguay. “Impensado” no en el sentido de lo imprevisto o sorpresivo, sino en el sentido de lo que no se pudo o no se ha querido pensar mejor. No hablo, por supuesto, de estas corruptelas del día que atraviesan lamentablemente a amplios sectores dirigenciales del país, sino del hilo histórico de la política argentina, difícil de seguir para los Teseos uruguayos.
Foto: Santiago Mazzarovich

Guaranguito de extramuros

La reaparición de Héctor Amodio Pérez/Walter Correa (su identidad española), para los que no fuimos contemporáneos de la existencia previa que hasta ahora le conocíamos, parece más bien el desentierro de un personaje literario, o al menos el de una non fiction local un poco esperpéntica. No hubo que ir a sacarlo de ninguna vitrina: volvió solito a los pagos donde alguna vez fue cacique tupamaro.

Liderazgo celeste

Así como los importadores de electrodomésticos, previo al inicio del Mundial de Fútbol de Sudáfrica, se encargaron de multiplicar la oferta de televisores plasma y LCD, los editores locales, a caballo del cuarto puesto de la selección, se esforzaron en generar una oferta editorial acorde para que la afición pudiera llevarse un souvenir de la fiesta mundialista.

La pareja del verano

"Ana, la guerrillera. Una historia de Lucía Topolansky" de Nelson Caula y Alberto Silva, y Steve Jobs, de Walter Isaacson, están al tope de las ventas en librerías en este fin de año. La frase de Horacio Buscaglia “¡Qué sponsor la muerte!” podría ayudar a explicar el éxito de la biografía Jobs, escrita por un autor que ha hecho de la vida ajena un verdadero sacerdocio: Albert Einstein, Benjamin Franklin, Henry Kissinger. Un pasado rendidor podría estar tras el del libro que repasa la vida en los Tupamaros de Topolansky, de autores que tampoco están haciendo sus primeros pasos en los libros de historia nacional: de su autoría es "Alto el fuego. El golpe de Estado en el Uruguay de 1973 y su porqué".