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Vigilar y castigar

Leo en un diario argentino: “Murió el ladrón de 18 años linchado por vecinos en Rosario”. De inmediato hay quienes se atreven a diagnosticar. Una explicación de los hechos es: los discursos políticos y periodísticos que piden mano dura generan episodios de linchamiento y otras manifestaciones de una violencia popular, irracional, precivilizatoria. ¿Me permiten dudar de esta explicación? ¿Cuál es el caldo de cultivo de estos nuevos linchamientos que nos lastiman y exponen llagas? ¿Los discursos de un puñado de charlatanes y políticos oportunistas? ¿O la silenciosa trama de la violencia que se teje en las ciudades y sus contornos, día a día, al ritmo de lazos sociales corroídos?

El regreso de Vitette