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Perseguidor del Estado Islámico

El periodista de guerra español Mikel Ayestaran reportea desde las zonas abandonadas por el Estado Islámico en Siria e Irak. Aquí dialoga con el uruguayo Quique Kierszenbaum, también experto en los conflictos de Oriente Medio.
Corresponsal de guerra y autor de la investigación Las cenizas del califato (Península), el periodista Mikel Ayestaran (Beasáin, España, 1975) sigue paso a paso desde el lugar de los hechos la derrota y retirada del Estado Islámico de distintas zonas de Irak y Siria. Su cometido es descifrar el ADN de una organización que mediante una fuerza brutal, se convirtió en uno de los grupos terroristas más temibles y poderosos de la historia del Oriente Medio. El fotoperiodista Quique Kierszenbaum, especialista en el conflicto entre Israel y Palestina, habló con Ayestaran en Jerusalén, donde vive junto a su familia.

Vivir en el limbo

La vida de los solicitantes de asilo africanos en Israel
Son decenas de miles los refugiados africanos que buscan regularizar su situación, pero el gobierno de Israel no sólo se los niega, sino que ha buscado expulsarlos hacia otros países. El fotoperiodista Quique Kierszenbaum sigue el problema desde hace diez años.

La tierra de los creyentes

Jerusalén es la ciudad sagrada del cristianismo, el judaísmo y el islamismo. Radicado en la región desde hace décadas, el fotógrafo Quique Kierszenbaum registró los ritos de las tres religiones del libro.

El patio trasero

Esta semana se cumplieron 50 años de la ocupación israelí de Palestina. Una historia de muros, vallas y puestos fronterizos, pautada por la desidia de la comunidad internacional y un proceso de paz que sigue colapsado.

El día que nos quemaron la casa

La semana pasada jugaba con mi hijo en la relativa tranquilidad de un fin de semana otoñal en Jerusalén, hasta que una placa en la televisión hizo añicos la paz familiar. La noticia: había sido quemada la escuela Mano a Mano, a la que concurre Guil, mi hijo de 12 años, y en la que trabaja mi señora, Sharon. Unos siete u ocho minutos nos separan de la escuela; en segundos estaba en la calle apurando el paso camino al colegio. En casa quedaron Sharon y Guil, en estado de shock.

Secuestrados

El martes, camino al cementerio de Modi'in, miles de israelíes acompañaban los cuerpos de los tres jóvenes secuestrados y asesinados. Más tarde, al llegar a la plaza Zion, grupos de decenas de personas, en su mayoría jóvenes, cargaban pancartas y cantaban "muerte a los árabes" mientras marchaban camino a la ciudad vieja de Jerusalén. No era una manifestación, eran grupos de personas que coreaban sin cesar, una y otra vez, esas palabras cargadas de odio. Unos entraban en negocios, buscando trabajadores palestinos, otros simplemente no paraban de cantar. Me llené de preocupación y de dolor. En las calles de Jerusalén las masas pedían venganza, querían revancha. Daba miedo.